Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obra
Mateo 16:26-27
Alguien dijo en una ocasión: «La vida es como una moneda, puedes gastarla como tú quieras, pero solo puedes gastarla una vez».
Imagínate que sales a la calle con un billete de veinte dólares y tienes la posibilidad de gastarlo en aquello que quieras. Pero piensa por un momento que esos fueran los últimos dólares que vas a gastar en toda tu vida. Nunca más tendrás una nueva oportunidad para poder seguir gastando. ¿En qué los gastarías? Me imagino que por lo menos te tomarías un tiempo y pensarías cómo gastar ese dinero.
Usando ese mismo ejemplo, Dios nos ha prestado a cada uno de nosotros una vida para que la usemos bien. Siempre me gusta recalcar que es un préstamo y no un regalo, ya que regalo hace referencia a algo que me pertenece y puedo hacer con ello lo que me parece. Pero un préstamo hace referencia a algo que me han dejado y debo devolverlo en las mejores condiciones posibles.
Dios nos ha prestado esta vida para que podamos usarla de la mejor manera. Hoy me gustaría que tomaras un tiempo y pudieras reflexionar sobre cómo estás gastando tu vida. ¿La estás aprovechando o desperdiciando?
El único responsable de lo que hagas con tu vida eres tú. Y a Dios debemos rendirle cuentas. ¿Saldrá positivo o negativo tu saldo?
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.