Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas… Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios
Génesis 5:21,22 y 24
Seguro que habrás leído y oído algunas veces la historia de las huellas en la arena. Permíteme compartirla de nuevo contigo:
Una noche un hombre tenía un sueño. Él soñaba que recorría la playa con el Señor. A través del cielo pasaban las escenas de su vida. Para cada escena, él notó que se marcaban dos pares de huellas en la arena. Un par le pertenecían a él, y el otro par pertenecían al Señor. A medida que las escenas pasadas de su vida desfilaban ante él, volteaba la mirada hacia las huellas en la arena, y notó que muchas veces, a lo largo del recorrido por la playa, en la arena solo veía un par de huellas. También notó que esto ocurría en los momentos más amargos y tristes de su vida. Esto realmente lo desconcertó y pregunto al Señor: «Señor, tú dijiste una vez, cuando decidí seguirte, que recorrerías a mi lado el camino de la vida. Pero he notado que, durante las épocas más amargas de mi vida, hay solamente un par de huellas. No entiendo… ¿Por qué cuando más te necesité… me dejaste solo?». El Señor contestó: «Hijo mío, te amo y nunca te dejé solo. Durante las épocas de amargura y sufrimiento que viviste, cuando ves solamente un par de huellas… no caminabas solo… Era yo que te llevaba en mis brazos».
Estimado amigo lector, a lo largo de nuestra vida nosotros vamos dejando huellas en nuestro andar. Huellas que de una u otra forma marcarán nuestro paso por la tierra. Quiero preguntarte directamente al corazón: ¿Alguna vez te has parado a pensar qué huellas estás dejando en tu vida? ¿Qué huellas estás dejando en el corazón de tus hijos, esposo/a, tus compañeros de trabajo, etc.? Y, sobre todo, ¿qué huella crees que estás dejando en el corazón de Dios? Enoc caminó tanto con Dios, y sus huellas fueron tan dulces al Señor, que de tanto caminar llegó hasta la misma presencia del Señor.
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.