La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo
Juan 14:27
¿Alguna vez te han sorprendido dejándote algo bueno en una herencia? ¿Alguna vez te ha llegado una notificación y te han dicho que alguien dejó en su testamento algo de valor para ti?
Bueno, si eres como yo y te encuentras entre la inmensa mayoría, podrás despertar del sueño porque aún no hemos recibido esa notificación y un testamento de algo bueno de alguien aquí en la tierra. Lo siento, te he despertado del sueño.
Pero bueno, tengo buenas noticias para ti. ¡Sí te han dejado en un testamento algo realmente bueno para ti! Es el testamento que el Señor Jesús ha dejado firmado para ti desde la cruz. Fíjate en algunas cosas que el Señor dejó en su testamento desde el calvario. Legó su cuerpo a José de Arimatea. Legó su madre a Juan, hijo de Zebedeo. Legó su espíritu al Padre…
Y a ti, ¿qué te legó en ese testamento escrito desde la cruz? Son tantas cosas que no cabrían ni en este devocional, ni en muchos libros que se escribieran. Paso a reseñarte simplemente algunas cosas legadas para ti si has creído en el sacrificio de la cruz:
- Te ha legado salvación eterna.
- Te ha legado libertad del infierno.
- Te ha legado su presencia continua.
- Te ha legado la oportunidad de amar al prójimo como a ti mismo.
- Te ha legado bendiciones incalculables.
- Te ha legado la oportunidad de ser su embajador aquí en la tierra.
- Te ha legado la posibilidad de cumplir con la Gran Comisión.
- Te ha legado su Espíritu Santo.
- Te ha legado paz verdadera y duradera.
Muchas más cosas podrían escribirse de lo que se te ha sido legado en ese testamento firmado desde la cruz. Y simplemente, haciendo un breve comentario del versículo del encabezamiento, se te ha legado «La paz del Señor». Esa paz que viene del hebreo Shalom, y se convirtió en un saludo para los cristianos después de la resurrección del Señor. En el ámbito personal, esta paz que desconocen quienes aún no son salvos asegura la calma completa en tiempos de dificultad, silencia el temor, y reina en los corazones de los hijos de Dios para conservar la armonía que Dios nos da.
Uno de esos grandes legados es su paz. Lamentablemente muchas personas no tienen esa paz verdadera y duradera simplemente porque no quieren. Porque su orgullo es tan grande que no les permite rebajarse y entregarse por completo al Señor para que Él pueda darles esa paz que no se conseguirá ni con una buena cuenta corriente, ni con buenos amigos, sino con el Señor. Él es el mejor legado y la mejor paz.
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.