A mi manera o a la de Dios

Y prendiéndolo, lo llevaron, y lo condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro lo seguía de lejos

Lucas 22:54

Decía entre alguna de sus estrofas la famosa canción compuesta en inglés, My way: «Viví, siempre viví y ha sido así, mi vida entera. Jamás me arrepentí y fui feliz, a mi manera… Dejé, sé que dejé por donde fui, el alma entera. Errores cometí, pero al final pagué la cuenta. Y si me equivoqué, fue a mi manera».

En el mundo actual donde vivimos parece que todo vale. Cualquier opinión es interesante y debe ser respetada, aunque la persona esté hablando de los caballos con alas que existen, o de las vacas que ladran como los perros. Perdona que sea un poco irónico en este momento, pero es que, si uno ve la sociedad donde nos estamos moviendo, cada día vamos más a la estupidez e ignorancia de dimensiones estratosféricas.

El problema de todo esto es que muchos cristianos creen que pueden vivir sus vidas a su manera y no tendrán consecuencias por ello. En nuestro versículo del encabezamiento, cuando habían apresado al Señor, Pedro quiso seguirlo, pero no a la manera de Dios sino a su manera. Y lo que sucedió al final es que tuvo que llorar amargamente y arrepentirse por creer que las cosas funcionan bien a nuestra manera.

La única manera que hace que las cosas funcionen bien en nuestras vidas individuales, en nuestras familias, en nuestros trabajos, como ciudadanos y en nuestras iglesias es si decidimos desde que nos levantamos en la mañana hasta que nuestros ojos se cierran en la noche, vivir, no a nuestra manera, y sí a la manera de Dios.

¿Cómo podemos vivir a su manera? Poniendo cada día en sus manos, y luego entregándole todo nuestro ser a Dios para que Él sea nuestro gobernante. Así funcionará, de otra manera será un fracaso.

Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.

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