21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
1 Reyes 18:21 RVR60
Paulo Coelho dijo en una ocasión: «Antes de entrar en una batalla, hay que creer en el motivo de la lucha».
Hay una gran diferencia entre una opinión y una convicción. La opinión es algo que uno sostiene, es algo por lo que uno discutiría si fuera necesario. La convicción es algo que sostiene a uno, es algo por lo cual uno sufriría y, si fuera necesario, daría la vida.
Déjame ponerte un ejemplo: como a muchas personas, me gusta el futbol. Y puedo tener mi opinión sobre qué futbolista es mejor que otro. El debate de los últimos años ha sido si Messi o Ronaldo. Si el Real Madrid o el Barcelona. Ya me puedo imaginar si te gusta el futbol que te habrás hecho tu propia idea… Por favor, vuelve a la tierra que ese no es el debate en estos momentos. Aunque este sea un debate que puede llevar a personas a discutir y opinar sobre ello, te puedo asegurar que yo no daría mi vida, ni pondría mis convicciones en juego por ninguno de esos dos ejemplos.
En cambio, y volviendo al versículo del encabezamiento, Elías era un profeta de Dios que no solamente tenía una opinión en cuanto a Dios, lo suyo era una convicción. Y reta a todo el pueblo reunido en el monte Carmelo para que no siga jugando. El problema del pueblo era que nadaba entre dos aguas. Con Dios y los baales. Y eso Dios lo aborrece. No nades entre dos aguas.
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.
