5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.
Hageo 1:5-6 RVR60
Alguien dijo en una ocasión: «Si te apartares de conversaciones superfluas y de andar ocioso y de oír noticias y murmuraciones, hallarás tiempo suficiente para entregarte a santas meditaciones. Los mayores santos evitaban cuanto podían la compañía de hombres impíos, y elegían el vivir para Dios en su vida diaria».
Una de las cosas que los occidentales no solemos hacer muy a menudo y que sí hacen los orientales es pasar tiempo de meditación. Quiero dejar claro antes de seguir en este devocional, que cuando estoy hablando de meditación, no tiene nada que ver con el yoga ni este tipo de mal llamadas meditaciones. Este escritor está totalmente en contra del yoga y de ese tipo de meditaciones. Dicho lo cual, cuando hablamos de meditación me estoy refiriendo a pasar un tiempo especial de comunión con Dios. El cual tiene dos partes principales. Primero, escucho la voz de Dios que me habla por medio de su santa Palabra, la Biblia. Paso tiempo en oración y guardo silencio ante Él deseando que pueda hablar a mi corazón y a mi mente. Y en segundo lugar, abro mi corazón con profundo agradecimiento por lo que Él hace cada día por mí y mi familia, luego le cuento de las peticiones que hay en mi corazón y espero pacientemente a que Dios, en su divina voluntad, conteste como y cuando Él crea que es más oportuno. Hoy te animo a que medites en él. Si no lo has hecho, te animo a que lo tomes como una buena costumbre, ya que no hay nada mejor que pasar un buen tiempo especial de meditación con el Señor.
El versículo seis del encabezamiento nos está hablando de la censura hecha por Dios al pueblo por no pasar ese tiempo de meditación y comunión con el Señor. La idea que está transmitiendo el versículo es que ellos intentaban satisfacerse por sí mismos, pero nunca quedaban satisfechos. Siempre había cosas que les faltaban, y esas cosas que les faltaban eran las más importantes. El problema del pueblo estaba en su corazón. Dios
no era una prioridad para ellos. Cuando esto sucede, el ser humano nunca está completamente satisfecho.
La idea final del versículo es que llevaban como un saco a sus espaldas donde lo que habían ganado entraba por un lado y al final tenía como un agujero al fondo donde volvía a salir. Esto sucede cuando Dios no es la prioridad. Medita y confía tu vida al Señor.
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.
