1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Romans 12:1 RVR60
Jim Elliot dijo en una ocasión: «No es un tonto el que da lo que no puede conservar, para ganar lo que no puede perder».
En un tiempo donde se habla de hacer sacrificios, de pensar en los demás, donde ciertos políticos hablan de que todo debe estar al servicio de todos, ellos son los primeros que roban todo lo que pueden y más. La verdad es que no son buenos ejemplos para hablarnos de sacrificios y de cómo se deben hacer las cosas.
Ahora bien, quien sí es el verdadero ejemplo para hablarnos de buenos sacrificios, es el Señor Jesús, ya que Él es el ejemplo supremo de lo que es un sacrificio. Él vino a este mundo y decidió morir en una cruz como un maldito, no por algún pecado que hubiera cometido, sino que lo hizo por nuestros pecados y por darnos la salvación eterna.
Ese Jesús nos anima en este día a que, el sacrificio que Él pide de cada uno de nosotros, no es un sacrificio como los que se hacían en el Antiguo Testamento de animales muertos, el sacrificio que el Señor pide es el sacrificio de nuestras propias vidas. Es decir, que nos entreguemos en esta vida a hacer el Bien para que otras personas puedan recibir la bendición de Dios. Y si eso conlleva que otras personas se puedan burlar de ti o rechazarte, no te preocupes. Tú vive de tal manera que Dios se sienta orgulloso de tu vida. Jim Elliot entregó su vida para que otros pudieran ser salvos. Él no fue tonto, realmente fue una persona muy sabia.
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.
