22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
Ephesians 4:22 RVR60
Hace tiempo leí cómo las águilas se renuevan para seguir viviendo un tiempo más. Me pareció muy interesante y hoy quiero compartirlo contigo:
«El Águila Real Americana es el ave que posee mayor longevidad dentro de su especie, llega a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, en el ecuador de su vida tiene que tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años, sus uñas curvas y flexibles son tan largas que no consiguen agarrar a las presas de las cuales se alimenta, su pico alargado y puntiagudo comienza a curvarse apuntando contra el pecho peligrosamente, y sus alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas, hacen que volar sea una tarea muy complicada.
Es entonces cuando el águila tiene que tomar una decisión entre dos alternativas: dejarse morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará cerca de ciento cincuenta días. Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared, donde no necesite volar. Entonces, el águila ya refugiada comenzará a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo; una vez amputado tendrá que esperar a que nazca un nuevo pico con el cual, después, tendrá que arrancar sus viejas uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, será el momento para desprenderse de sus viejas plumas arrancándoselas con su nuevo pico.
Después de cinco meses muy duros donde vuelve a tener un pico fuerte y joven, plumas brillantes y sedosas y uñas útiles, el águila real saldrá victorioso ejecutando su vuelo de renovación y a partir de entonces dispondrá de treinta años más de vida, los años más gloriosos».
Como esta historia, a nosotros también nos suceden situaciones similares. O nos renovamos para la gloria del Señor, o nos quedaremos estancados en nuestras propias vidas a veces de manera mediocre y sin sentido. O tomas decisiones importantes en tu vida o mueres en el intento y, por tanto, te sientes paralizado, a la deriva, como si fueras un zombi, dejándote llevar por las circunstancias de la vida. Cierto es que muchas veces los miedos e inseguridades no nos permiten encontrar las soluciones, saber cómo desprendernos de ese pico, uñas y plumaje no siempre es fácil. También puede tratarse de resentimientos, la falta de autoestima que nos nubla la vista y la capacidad de ser objetivos con nosotros mismos. Debemos desprendernos de tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Cuando somos libres de la carga del pecado podremos aprovechar el valioso resultado que una renovación siempre trae consigo.
Como cristianos necesitamos renovarnos constantemente. Necesitamos despojarnos de todo peso y del pecado que nos impide vivir una vida completa en el Señor.
¿Tu vida está llena de resentimientos del pasado? ¿De lo que te han hecho y no has superado? Por favor, no te quedes estancado en ese pasado. Entrégaselo todo al Señor, déjate renovar completamente por Él y verás que tu vida recobrará un sentido que solo viene cuando estamos viviendo a los pies del Maestro.
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.
