Ganar el mundo o perder el alma

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganara todo el mundo, y perdiera su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras

Mateo 16:26-27

Hace algún tiempo leí una historia que me pareció interesante y hoy quiero compartir contigo:

Una vez un filósofo emprendió un viaje y para llegar a su destino tenía que cruzar un río caudaloso. La manera de cruzarlo era mediante una barca que un sencillo y servicial barquero atendía. El filósofo se metió en la barca y durante el trayecto fue hablando con el barquero. Le preguntó:

—Amigo, ¿usted sabe geografía?

—No, señor —respondió el barquero—, ¿qué es eso?

—Si no sabe geografía ha perdido el diez por ciento de su vida —replicó el filósofo.

El filósofo volvió a preguntar:

—Amigo, ¿usted sabe gramática?

—No, no, señor. Yo no sé qué es eso.

Con gran gesto de asombro y preocupación el filósofo respondió:

—Si no sabe gramática ha perdido otro diez por ciento de su vida.

Así fue todo el rato, preguntándole al pobre barquero si sabía aritmética, historia, ciencias, etc. El sencillo barquero respondía a todo que no, que él no sabía nada de aquello. Y sucesivamente el filósofo le contestaba sentencioso diciéndole que había perdido un diez por ciento de su vida por cada materia que ignoraba. El barquero estaba angustiado porque según la manera de contar del filósofo llevaba ya perdido el 80% de su vida. Distraídos por la conversación no se acordaron de una gran piedra que había en medio del río. Allí se estrelló la barca, se abrieron las tablas y empezaba a inundarse. El barquero le preguntó al filósofo:

—Amigo, ¿sabe usted nadar?

—No, no sé nadar —respondió el filósofo.

—Pues ha perdido usted el ciento por ciento de su vida, pues nos hundimos y se va a ahogar.

¿Sabes nadar en la vida?

Me parece tremendamente gráfica la historia del barquero y el filósofo. ¿Cuánta gente pasa por la vida creyendo que se va a comer el mundo o intentando ganar toda la fama, prestigio, dinero, etc.? Y no se dan cuenta de que están perdiendo lo más importante, su propia vida.

Estimado amigo lector, podrás tener mucho conocimiento de ciencias, letras, filosofía, aritmética, etc. Podrás almacenar todas las riquezas del mundo. Podrás disfrutar de todos los placeres terrenales, pero si no sabes nadar en el río de la vida que te lleva hacia la eternidad, habrás perdido toda tu vida. ¿Cuántas personas pasan por la vida sin pararse a pensar en la eternidad y qué vendrá después de que partamos de este mundo? Muchos se engañan creyendo que después de morir, aquí se queda todo. Pero el susto se lo llevarán en la eternidad si no le han entregado su vida al Señor para que sea su Salvador personal.

Si eres cristiano, pídele a Dios que te ayude a reorientar tus prioridades. Y si aún no lo eres, pídele a Cristo que sea tu Salvador personal para que puedas nadar y cruzar el río que te conduce a la eternidad con Dios.

Es tu decisión. Ya yo tomé la mía. Ahora te toca a ti.

Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.