Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo
Génesis 19:1
Parece que nunca en la historia se ha hablado más de los personajes de influencia y poder que en estos tiempos. Aunque siempre ha habido personas de mucha influencia a lo largo de la historia. Y a todos nosotros de una u otra forma nos gustaría tener amigos de influencia y poder. ¿O no?
Imagínate que vas a una institución del Estado, y para hablar con la persona que realmente toma las decisiones tienes que pasar por muchos trámites y otras muchas personas antes, y aun así, casi nunca puedes llegar a esas personas. Pero imagina ahora que esa persona de influencia y poder es amigo personal tuyo. Tienes su número de teléfono, y cuando lo necesitas puedes llamarlo libremente sin tener la necesidad de hacer todos los trámites y burocracia previa. ¡Qué bonito sería! Sería algo muy especial, y más con la burocracia que tenemos que pasar en nuestros tiempos para hacer cualquier trámite.
En esta meditación quiero hablarte de Lot. Él era una persona de mucha influencia y poder en Sodoma. Estaba sentado a la puerta de la ciudad. Allí solo se podían sentar en aquel entonces las personas que tenían el suficiente poder para juzgar, o afectar en las decisiones de la ciudad y de las personas en general. ¡Guau, Lot era un hombre de poder e influencia! Un hombre que podía usar su poder para hablarles a otros del verdadero Dios, el Dios de Israel. ¿Lo haría?
Seguramente era dueño de los mejores terrenos de la zona. Seguramente la esposa de Lot estaría entre las altas damas de la sociedad de la época. Ellos se habían integrado muy bien en aquella sociedad y eran personas de mucho poder y riquezas.
Podríamos pensar que Lot usaría ese poder, influencia y riquezas para ganar a otros para Cristo. Seguro que habría influido en muchas personas de la sociedad para hablarles de los valores éticos y morales que deben tener las personas que aman y sirven a Dios. Pero para nuestra sorpresa, tanto Lot como su familia no hacían nada de esto. Ellos se habían metido tanto en la contaminación de su mundo, que permitieron que ese mundo de maldad y suciedad se metiera en sus vidas.
Si recordáis la historia, cuando los ángeles hablan con su tío Abraham, este comienza a decirles que, si hubiera cincuenta, cuarenta, veinte, etcétera, justos, no destruirían a Sodoma. Pero cuál fue la sorpresa de Abraham al saber que no había justos en la ciudad. Solo Lot y su familia (sus dos hijas) escaparon. Hasta su mujer murió convertida en estatua de sal.
Tristemente esos son los personajes de influencia de nuestro mundo. Actores, deportistas, cantantes, etcétera. Creo que mejor tener amigos quizás de menos influencia pero que amen más al Señor. Ya que la verdadera influencia viene solamente del Señor. ¿Qué piensas tú?
Tomados del libro de devocionales del Pastor: “Meditad sobre vuestros caminos”.